miércoles, 20 de agosto de 2008

Mirador de la Providencia (III)


Las vistas son tremendas, a lo lejos se puede divisar el Cabo de Peñas, que está a varias decenas de kilómetros de Gijón.
La imagen está tomada con teleobjetivo para que se pueda apreciar mejor.

Mirador de la Providencia (II)


Como se puede ver el lugar está en un entorno fabuloso, donde la gente va a pasear, merendar, hacer volar las cometas, etc.
Cerca hay aún merenderos típicos, dónde lo único que has de consumir es la bebida, mientras que puedes ir con tu bocadillo, tu tortilla de patatas o tus filetes empanados.

Mirador de la Providencia (I)


Aunque el mirador más conocido de Gijón es el de Cimadevilla, donde se encuentra la escultura de Chillida Elogio del Horizonte (más conocida como el Eulogio o el váter de KingKong), justo en dirección contraria se encuentra el mirador de la Providencia, al que se accede o por carretera (para vagos) o recorriendo el paseo marítimo desde la Iglesias de San Pedro atravesando la Playa de San Lorenzo, el rio Piles, el camping, y siguiendo la costa durante unos 7 Km.

martes, 19 de agosto de 2008

Mirador del Fito


De vuelta a Arriondas desde Colunga, de nuevo en el Fito, es la hora de la puesta de sol, y aunque cae un fino orballo, una parada para disfrutar de la bella estampa.
Durante la subida (y bajada) no sólo hay que atender a las curvas cerradas y estrechas, sino también a las vacas que van a su libre albedrío por la carretera, se detienen en cualquier sitio o se tumban al lado de los quitamiedos en el estrecho arcén.
Y está vez, además, un pequeño jabato que decide cruzar de lado a lado. Es cierto que no es la primera vez que se me cruza algún animal por la carretera, ya he tenido experiencias con vacas en otras partes de Asturias, jabalíes en los Pirineos, ciervos en Cazorla, conejos (gazapos a decenas) en Orleans, y dos burros en la Autovía A-92 a la altura de Osuna de noche. Pero salvo está última que comento siempre te lo esperas.

Luarca


Otra cosa que llama mucho la atención en Luarca, son los vestuarios que hay alrededor de la playa. No son públicos, sino que pertenecen a las familias luarquesas.
Pero aparte de la belleza del pueblo del concejo de Valdés, también podremos ver varios ejemplares de calamares de hasta 13 metros en el Aula del Mar, o visitar sus barrios antiguos (s.XVIII y posteriores) o palacios como el de los marqueses de Ferrera.

Cementerio de Luarca


Si algo puede definir este lugar, es un pensamiento que vieo a la mente mientras lo visitaba: Saber vivir (bien), saber morir (mejor).
Y es que en Luarca, una de las mejores vistas de la ciudad, puerto y playas son las que se ven desde el cementerio. Un descanso eterno pero con vistas al mar, y no como en otros lugares que sales de una colmena, un bloque de pisos, para formar parte de otra colmena, el nicho.
Y entre aquellos que han encontrado aquí su última morada, el luarqués más ilustre: Severo Ochoa, premio Novel de medicina y fisiología en 1959.