jueves, 10 de febrero de 2011

Trujillo (II)

La visita guiada, con una guía de origen belga aunque erudita sobre Trujillo con 32 años en la ciudad, es como revivir la historia de la ciudad, ya que sus conocimientos sobre ella y sus personajes, son insuperables. Cómo el detalle de que España nació realmente en Trujillo, ya que fué aquí donde se encontraban los Reyes Católicos cuando se le comunica a Fernando el Católico la muerte de su padre Juan II, y con ello pasa a ser el Rey de Aragón, así como los tres días de luto que se decretan en la ciudad. Se firma aquí la paz con Portugal y el "tanto monta, monta tanto". El destino también quiso que Fernando el Católico muriera también aquí en una de sus innumerables visitas camino de Guadalupe
También nos detalla la vida y venturas de las familias Pizarro, Orellana, Chaves, etc. y el hecho de que ninguno es profeta en su tierra, y están más valorados (aunque parezca increible) en los países de latinoamérica en que ejercieron de conquistadores que en España. Aquí vivió tres años también Tirso de Molina.
Historias de Francisco Pizarro y su esposa Inés Hualias (noble inca), Hernando Pizarro, Francisca Pizarro Yupanqui, de Francisco de Orellana y la mala suerte que le perseguiría durante toda su vida, o la historia del mercado que se repartía por los soportales de la plaza mayor (el del pan, el de las carnes, el de los paños, el de las verduras).
Otro personaje ilustre originario de Trujillo era el arquitecto Francisco Becerra, que construyo nada menos que tres catedrales en América: Puebla de los Ángeles, Lima y Cuzco.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Trujillo (I)

Tenía muchos días de vacaciones pendientes del año pasado, y como he de disfrutarlos para no perderlos antes de finales de marzo, he empezado por tomarme esta semana, y tras hacer unas cosillas en casa, he cogido la cámara de fotos y he puesto rumbo a Trujillo, la antigua Tiurgalium romana, población importante en la época (tributaba a Norba Caesarina) de origen celta.
De aquí eran muchos conquistadores, Francisco Pizarro y sus hermanos, Francisco de Orellana, Fray Gaspar de Carvajal, Francisco de las Casas, Francisco Bejarano, Francisco de Chaves, y muchos más. Gente que fundó nuevas Trujillo en Venezuela, Perú, Puerto Rico, Chile o Colombia. Habían participado muchos de ellos en diferentes batallas con los Reyes Católicos, y decidieron tras el descubrimiento de América seguir con sus conquistas al otro lado del Atlántico.
Como hoy no puedo ya realizar una visita guiada por el casco antiguo, un paseo para ir conociendo mejor la ciudad, y abrir el apetito cultural. Pasear entre empredadas y estrechas calles, así como entre casas centenarias, te trasladan a aquella época de conquistadores.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El Tejedelo (II)


El bosque del Tejedelo (Teixedelo según la denominación de la cercana Galicia), se encuentra en medio de un sendero que transcurre entre los 1000 y los 1550 m de altitud. Aunque el cielo está despejado y el sol en lo alto, la temperatura en ningún momento pasa de los 0º (teniendo en cuenta que salí del hotel entre las 9 y 10 de la mañana a -8º, no está mal).
Rodeados de castaños, y entre el ruido del agua que intenta no acabar congelada en los arroyuelos que discurren por la zona (magnificas estampas de carámbanos y hojas heladas), se encuentran los tejos.
Dicen que los tejos tienen su origen en el jurásico, será por ello sus milenarias vidas, durante la cual siguen creciendo día a día, y están en peligro de extinción. Símbolos de eternidad, vida y muerte, es fácil de encontrar junto a iglesias y cementerios, como el que tenía la de Santa María de Lebeña (Cantabría).
Apreciado por su madera, se ha usado para hacer armas de guerra (dicen que los extinguieron en Inglaterra fabricando arcos), los ejes de los carros medievales, los clavos de los barcos vikingos o sarcófagos egipcios. Tambien se usaba para echar los tejos, de ahí la expresión.
Por cierto, que sólo la cubierta roja de la semilla no es venenosa, el resto de las partes del árbol, lo son. En algún sitio leí que de la palabra tejo (taxus) deriva la palabra toxina.

El Tejedelo (I)


Varios factores han hecho que los nueve días que tenía previsto estar descansando por estos lares se hayan convertido en sólo cuatro, de los que dos son para el viaje de ida y vuelta desde Málaga, y las tardes entre visitar a mi primo en Zamora y hacer unas compras (embutidos, quesos y carne de ternera de Aliste), me han dejado sólo dos mañanas para hacer senderismo.
Si ayer estuve en la Laguna de los Peces, hoy he decidido ir a ver el bosque de El Tejedelo, donde existen milenarios tejos y castaños.
No importa, el alojamiento encontrado es perfecto (un hotel rural pequeño y confortable en Cobreros, llamado El Pico del Fraile), y como me quedan aún muchos días de vacaciones que he de consumir antes del próximo Marzo, no descarto la idea de volver.
Al encontrar hielo en el carril que lleva al parking donde se inicia la ruta, decido dejar el coche y acometer a pie el carril, lo que serán 7 km más (ida y vuelta) a los 5,4 km que indica la guía de que consta la ruta. El sendero también se encuentra en gran parte cubierto de hielo, ya que suele formar parte de los pequeños torrentes, con lo que hay que tomar precauciones en extremo. (Y es que la primera norma que me enseñaron cuando me saque un curso de la Universidad de Málaga de Monitor de Actividades en la Naturaleza, es la primera que me salto: nunca ir solo).

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Lago de Sanabria


Tras estar en la Laguna de los Peces y comer unas buenas sopas de ajo castellanas y una trucha en El Puente, me dirijo a tomar café a Ribadelago, en la orilla del Lago de Sanabria, y aunque llevamos unos días bastantes fríos por la zona, a diferencia de hace un par de años, la nieve no se deja ver.
Un pequeño descanso a la orilla de este glaciar lago, el más grande de la península, que el río Tera en su camino hacía el Duero se encarga de mantener lleno.
Lago nombrado en leyendas desde el siglo XII, y en obras como San Manuel Bueno, mártir de Unamuno o El Quijote de Cervantes.

Laguna de los Peces


Tras pasar por San Martín de Castañeda y detenerme a ver el viejo Monasterio, hoy Centro de Interpretación, y disfrutar de las vistas del Lago de Sanabria desde allí, me dirigí a la Laguna de los Peces, no sin antes descubrir a la entrada del pueblo, mientras esperaba que una docena de vacas dejaran despejada la carretera, unos versos escritos en la piedra de Miguel de Unamuno:
San Martín de Castañeda
espejo de soledades,
el lago recoge edades
de antes del hombre, que queda
soñando en la santa calma
del cielo de las alturas
sin que se sumen honduras
de anegarse, ¡pobre!, el alma.
Luego, a ascender hasta la Laguna de los Peces, a unos 1750 m de altitud, toda ella convertida en un bloque de hielo de grandes dimensiones. Aún quedaban algunos restos de la nevada de días anteriores que la lluvia no había derretido, y los arroyos que la abastecen se encontraban llenos de carámbanos, en los que parecía milagroso que una brizna de hierba pudiera rodearse de tal cantidad de hielo.
Si además se añade el hecho de que era el único ser humano que por allí andaba, el lugar se mostraba aún más idílico a pesar de que la temperatura no superara los 0º C. Hay valientes que incluso atraviesan el lago a pie en esta época.