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sábado, 25 de septiembre de 2010

Clerecía

Por fin vacaciones. Tenía pensado irme unos días a disfrutar del románico norte, en principio solo. Pero mi sobrina, que estudia Historia del Arte me dijo que si la podía llevar, luego que si se podía traer a una amiga de la facultad, y luego mi madre que si se podía acoplar y quitarse del calor de Málaga. Total que sólo se ha quedado mi hermana porque su trabajo de profesora se lo impide. Cómo la amiga apenas conoce España, he dado un rodeo para llegar a mi destino, Aguilar de Campoó, por Salamanca. No hay que desperdiciar la ocasión de pasear por sus calles, tomarse un café en la Plaza Mayor, saludar a la rana, al astronauta, y al dragón de los helados.
De paso, vuelvo a visitar las dos catedrales con las que cuenta la ciudad, la única del mundo que cuenta con dos, la vieja, de estilo románica, y adosada a ella la nueva, de estilo gótico.
En la imagen una vista de la Clerecía, en la que puede verse la linterna de la cúpula de su iglesia, un poco inclinada, debido a los efectos del terremoto de Lisboa de 1755.
Se construyó como desagravio a la Orden de los Jesuitas, por la prisión sufrida por orden de la Inquisición, de su fundador, Ignacio de Loyola, en la torre mocha de la Catedral de Salamanca. El origen de su actual nombre, se debe a que cuando Carlos III promulgó la Pragmática Sanción que expulsaba a los Jesuitas de España, ésta paso a la Real Clerecía de San Marcos, con sede en la iglesia de San Marcos (una original iglesia románica de forma circular que todavía pervive).


sábado, 6 de octubre de 2007

Casa de las Conchas


De nuevo en Salamanca, una de las ciudades más bonitas del mundo. Si de día es preciosa, de noche más. Aunque quizás el mejor momento es el atardecer, cuando a la puesta del sol, sus monumentos hechos de piedra de Montemayor, se tornan rojizos. Destacar cual es el monumento más bello es imposible.
Qvod natura non dat,
Salmantica non praestat

domingo, 23 de julio de 2006

La rana


La rana de la fachada de la Universidad, se ha hecho un símbolo de la ciudad de Salamanca.
Hay muchas leyendas acerca de que le sucede al que la encuentra, aunque posiblemente la más cierta sea la que cuenta que los veteranos le preguntaban a los novatos si veían la rana de la fachada, y en caso negativo, le decían que si no era capaz de ver una rana en una pared, como pensaban sacar una carrera. De ahí a que si la ves apruebas los exámenes sólo hay un paso.
De todas formas no es está la única escultura curiosa que puedes ver en los monumentales edificios salmantinos, en la Catedral nueva (la ciudad tiene dos catedrales, como Plasencia) figuran un astronauta y un dragón comiéndose un cucurucho de helado de tres bolas, firma de los canteros que realizaron una de las últimas restauraciones. Pero sin duda hay otra, de la época de la fachada de la Universidad más curiosa, un hombre desnudo masturbándose. Tengo la foto que lo atestigua, y podría decir donde está, pero perdería la emoción de la búsqueda.

La Alberca


Y tras una buena comida, un café. Y ya puestos, éste a mitad de camino a Salamanca en uno de esos pueblos que tienen premios como pueblos de interés cultural.
El cuidado que sus gentes hacen de La Alberca, hace que sean muchos los que hasta aquí lleguen. Un pequeño descanso en su Plaza Mayor es un placer.

Peña de Francia


Y tras ver la exposición, un homenaje gastronómico en un lugar privilegiado y no muy conocido, el restaurante del monasterio de la Peña de Francia, desde donde se divisa gran parte de la provincia de Salamanca y parte del cercano Portugal.

Ciudad Rodrigo


Este era en un principio el destino de mi viaje, Ciudad Rodrigo y la exposición de este año de Las Edades del Hombre. También desconectar tras despedirme de la empresa donde he pasado más de cuatro años y empezar una nueva aventura en otra. Cuando no estás a gusto en un sitio, lo mejor es irte.
Es un pueblo que me trae recuerdos al estar en él. Fue donde nació mi padre, y aunque yo nunca viví aquí, hace que lo recuerde más intensamente. A la entrada del pueblo hay una estructura con tres columnas, que se han convertido en el símbolo de la ciudad y que mi padre llevaba en un llavero de plata.
Se creé que pertenecieron a algún templo romano. He contado tres inscripciones, dos de la época romana y una tercera de 1557 en que se pusieron en la plaza mayor.


lunes, 20 de diciembre de 2004

Castillo de Enrique II de Trastámara


He subido como todos los años por estas fechas a hacer la compra, que consiste en cargar el maletero de embutidos ibéricos y quesos zamoranos. Sobre todo pensando en que a finales de enero celebro mi cumpleaños e invito a mis amigos de siempre, algunos desde la época del instituto, a comer en casa como todos los años. Se ha convertido en una tradición, que llevo celebrando ininterrumpidamente desde 1988. Casi nada. Ni siquiera el Servicio Militar evitó la costumbre, ya que conseguí licenciarme mes y medio antes y poder realizar la reunión anual.
Pero bueno, a lo que iba, en esta ocasión he tenido suerte, y por un precio módico (un talón) me he alojado en el Parador de Ciudad Rodrigo, que se encuentra ubicado a la ribera del río Águeda, en el castillo que fue reconstruido por Enrique II de Trastámara en el siglo XIV (1 de junio 1372). Su construcción inicial es anterior, ya que se sabe que Fernando II ya había realizado una reconstrucción anterior.
¿Qué como sé la fecha? ... Por la inscripción que hay sobre la puerta.