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lunes, 10 de agosto de 2009

Cañón del Río Lobos


Una de las cosas que me había propuesto, era recorrer el Cañón del Río Lobos, al menos desde la entrada de la ermita de San Bartolomé hasta el Puente de los Siete Ojos, a 11 km de la primera. Pero el camino tuvo que ampliarse una un par de kilómetros más, pues con lo que no contaba es que en Agosto cerraban el último Parking, con lo que no me quedo más opción que dejarlo en el anterior, y andar algo más, que se multiplica por dos, ya que luego toca dar la vuelta. Al final fueron 26 km, los que me indicaba el GPS que había recorrido.
He de decir que a pesar de ser Agosto, me ha encantado, seguramente en primavera (o incluso en invierno) con más agua (o nieve) tiene que ser aún mejor, pero bueno, ya se verá si es posible repetir. Parte del trayecto se desarrolla por un ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves) donde abundan los buitres comunes, los cuales son fáciles de divisar en vuelo por sus grandes dimensiones. Ver los nidos, y sus crías, es ya mucho más complicado. No son las únicas aves que hay, tambien águilas, halcones, alimoches, azores, cernícalos y ya por la noche búhos, lechuzas, mochuelos y autillo pueblan el cañon y el bosque de sabina albar o enebro, pino, quejigo y encina que acompaña al río.

Ermita de San Bartolomé


El final del Cañon del Río Lobos (considerando el curso del río) acaba en está ermita, del s. XII en su momento de la Órden de los Caballeros Templarios, rompe el paisaje, eso sí, embelleciendolo aún más. Originalmente estaba dedicada al culto de San Juan de Otero, aunque actualmente es dedicada a San Bartolomé. Es de estilo románico.
A quienes piensan que por los diferentes dibujos de triángulos invertidos, flechas, etc. nos encontramos con señales de grupos secretos o extraños ritos religiosos, lo que se une a su ubicación, en el eje vertical de la península. Se encuentra, según dicen, en el centro de una gran cruz templaria cósmica de 40 grados, en cuyos extremos, están otros núcleos templarios: Caravaca, Cullar, etc.